El autor de esta novela vivió sus primeros años de infancia entre los prados, riachuelos y cafetales del Carmen de Guadalupe y Santo Domingo de Heredia. Sus recuerdos, añoranzas y visión de aquel mundo lo motivaron a desarrollar una temática de amor a la vida y una sensibilidad hacia la naturaleza y los animales. Razones y fundamentos por los cuales se le considera como uno de los últimos de la "Generación de la Guayaba", cuyos temas principales y universales: vida y muerte, amor y desamor, felicidad y tristeza, son desarrollados en una emotiva historia cargada de valores, símbolos e imágenes literarias que nos hacen valorar y disfrutar los momentos, afrontando con un nuevo enfoque a los problemas y a la vida.

"Dios no predestina la vida de las personas, si no que la deja libre en un ambiente lleno de momentos para escoger; y así, cada uno va capturando los que quiera, como si fuese un pescador de éstos. Es por esa razón que la historia de una vida está formada por los momentos que se haya tomado y por los ambientes en donde se haya vivido".
Los ojos de Abril es la historia de Gabriel, un muchacho que va tomando momentos de dolor, alegría, tristeza y esperanza en su lucha perentoria por la felicidad del alma, para viajar por los magines olvidados, para amar la naturaleza de los campos y para ver con nuevos ojos a la vida.

Antes de Leer

Los ojos de Abril de Rafael Ángel Chavarría Gómez (Rafalángel Gómez como lo llaman sus familiares y amigos) es la novela precursora y primer intento del propuesto movimiento literario cineísta; cual se manifiesta como un híbrido de varias corrientes literarias en el que los lectores encuentren los “detalles y las acciones como si estuviesen mirando un filme”, y de esa forma recrear los momentos en una mezcla de imágenes y sensaciones, con la que se pueda visualizar los hechos al cerrar los ojos y al abrir la imaginación. De tal forma se presenta la propuesta literaria desde el primer renglón con la frase: “Abro los ojos a las imágenes de los sueños proyectados en la pantalla de mis párpados”.  Así, este movimiento busca, por medio de la palabra escrita, competir contra la imagen representada utilizando la imagen creada; pues lo que se pretende es emplear la descripción y narración con detalles y elementos que intensifiquen el acontecer íntimo hasta lograr la proyección mental de esas imágenes y sensaciones.

Partiendo de esa premisa, la novela se convierte en una serie de frases hilvanadas que logra un asunto y una representación mental de la historia de Gabriel; un muchacho que va tomando momentos de dolor, tristeza, alegría y esperanza en su lucha perentoria por la felicidad del alma y realización personal; y quien se va transformando en el transcurso de la obra y a través de la narración, buscando su identidad al pasar de adolescente a adulto, en una lucha interna con sus experiencias de dolor, maltrato y soledad, hacia una diferente visión de la vida, encontrada en su nuevo ambiente de amistad, superación y apoyo fraternal.

La novela inicia con un narrador autoral, en omnisciencia absoluta y en tiempo presente, motivando al lector a entrar a la historia y al mundo literario; descendiendo y visualizando en panorama lo que sucede con una persona en fuga (Gabriel), después ese narrador es arrastrado hacia el interior de ese joven en escapatoria, para vivir su vida, compartir sus momentos, y para ver lo que éste mira, siente y escucha.  De tal manera la narración se transforma, empleando a un narrador protagonista, y la historia empieza a relatarse en tiempo pasado.

Con esta unión de vidas: autor, narrador, protagonista y lector, interactuando entre sí, se entreteje una historia emotiva, si se quiere intimista; incursionando en lo maravilloso y fantástico, con encuentros metafísicos con la naturaleza que reflejan externamente el acontecer íntimo del personaje. De esa forma, la narración se llena de valores y enseñanzas de amor a la vida (humana y de la naturaleza) e intenta dar una nueva visión del mundo en el que vivimos, para lograr un escape de la actual “cultura de muerte” y tratar la problemática social de la depresión y suicidio con argumentos a favor de la vida.  

Al final ese narrador protagonista termina la narración en pasado y se desprende de la unión de vidas, transformándose de nuevo en narrador omnisciente, con lo que intenta darle al lector el sentimiento de alegría por concluir un viaje y una faena, y salir de la historia con la sensación de haber cambiado su cosmovisión y manera de enfrentar la vida y los problemas.  

Tomado del Libro de Trabajo de Eduvisión